En entrevista con medios estadounidenses, el secretario de Estado Marco Rubio aseguró que la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, representa una figura con la que Estados Unidos sí podría negociar, a diferencia de Nicolás Maduro.
Rubio señaló que el exmandatario “rompió todos los acuerdos que hizo” y que durante años se burló de los compromisos alcanzados con administraciones anteriores, lo que imposibilitó cualquier tipo de trabajo conjunto.
Rubio explicó que, tras la caída de Maduro y su captura, Washington evalúa cómo gestionar la transición política en Venezuela. En sus declaraciones, destacó que Rodríguez “ahora dirige el país” y que, aunque no se trata de un respaldo automático, existe disposición a juzgarla por sus acciones y no por su pasado político. El funcionario subrayó que Estados Unidos mantendrá presión sobre el sector petrolero y las decisiones económicas, pero que la prioridad inmediata es garantizar estabilidad en la región.
Las palabras del secretario de Estado reflejan un giro en la estrategia estadounidense hacia Caracas: más allá de las tensiones históricas, se abre la posibilidad de un canal de diálogo con una figura del chavismo distinta a Maduro. Para los venezolanos, la expectativa es doble: por un lado, la esperanza de que una negociación internacional alivie la crisis humanitaria; por otro, la incertidumbre sobre cómo se configurará el poder interno y qué papel jugarán las fuerzas opositoras en un escenario de transición.
