La Fiscalía General de la Nación confirmó la captura de varios integrantes de una organización delictiva que utilizaba la finca El Conejo, ubicada en la vía a Turbaco, como centro de operaciones para secuestrar y asesinar turistas extranjeros. Según las investigaciones, el grupo era liderado por Luis Alfredo Barco Chaverra, quien operaba desde prisión bajo las órdenes de alias Campanita.

Entre los detenidos figuran Juan David Sierra Padilla, administrador de la finca; Deivinson Blanco Barrios, alias el Arquero; y Hollyfyr Cesaren Méndez, conductor de taxi, todos imputados por homicidio agravado, secuestro extorsivo y concierto para delinquir.

Las autoridades revelaron que la finca era utilizada como un espacio de confinamiento y violencia, donde las víctimas eran retenidas y sometidas a torturas antes de ser asesinadas. La investigación permitió establecer que la banda también estaba vinculada a delitos de robo internacional y ocultamiento de pruebas, lo que evidencia la complejidad de la estructura criminal. El fiscal Héctor Doney, de la seccional Bolívar, lideró las imputaciones y destacó que el caso refleja la capacidad de estas organizaciones para operar incluso desde centros carcelarios.

El hallazgo ha generado conmoción en Cartagena, una ciudad reconocida por su turismo y hospitalidad. Para los habitantes locales, la noticia golpea directamente la confianza en la seguridad de la región y pone de relieve la vulnerabilidad de los visitantes extranjeros. Más allá de las cifras judiciales, el caso humaniza el impacto del crimen: familias que llegaron en busca de descanso y cultura fueron víctimas de violencia extrema.