La alianza petrolera OPEP+, liderada por Arabia Saudí y Rusia, decidió mantener estable su producción de petróleo al menos hasta abril, tras una reunión telemática entre los principales países productores. La medida ratifica la pausa en los incrementos mensuales acordada desde noviembre y busca preservar la estabilidad del mercado en un contexto de exceso de oferta global y precios a la baja.

El bloque energético explicó que seguirá evaluando las condiciones del mercado y que su próximo encuentro será el 1 de febrero, donde se revisará la estrategia frente a la evolución de la demanda y las tensiones geopolíticas. La decisión se tomó sin pronunciarse sobre la crisis política en Venezuela y la detención de Nicolás Maduro, lo que refleja la intención de la OPEP+ de mantener una postura cautelosa y evitar que factores externos alteren su política de producción.

Para los consumidores y economías dependientes del crudo, la noticia tiene un impacto directo: mantener la oferta estable significa que los precios seguirán sujetos a la dinámica internacional de demanda y a la incertidumbre global. En países importadores, como Colombia, la decisión se traduce en la necesidad de ajustar políticas fiscales y energéticas para enfrentar un mercado volátil. Más allá de las cifras, la medida refleja la tensión entre la necesidad de estabilidad y la realidad de millones de personas que ven cómo el precio de la gasolina y los derivados afecta su vida cotidiana.