La emergencia ambiental golpea de nuevo a la región austral: brigadistas y bomberos combaten desde el lunes varios focos de fuego que ya consumieron más de 2.000 hectáreas de bosque en la llamada Comarca Andina.
El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, denunció que al menos dos de los incendios fueron iniciados de forma intencional, lo que agravó la situación en zonas turísticas como Puerto Patriada, al norte del lago Epuyén. Allí, más de 3.000 visitantes fueron evacuados en cuestión de horas para evitar una tragedia mayor.
La magnitud del incendio obligó a desplegar un operativo con más de 350 brigadistas, apoyados por helicópteros, aviones cisterna y maquinaria pesada. Las condiciones de sequía y los fuertes vientos han dificultado el control de las llamas, que avanzan sobre áreas de gran valor ecológico y turístico. “El frente del incendio es muy grande, tiene muchísimos sectores”, explicó la brigadista Natalia Dobranski, reflejando el esfuerzo humano que implica contener el fuego.
El impacto humano es profundo: familias que viajaron para disfrutar de la naturaleza patagónica se vieron obligadas a abandonar sus planes en medio del miedo y la incertidumbre. Los pobladores locales, que dependen del turismo y la pesca, enfrentan la pérdida de viviendas y medios de vida. La evacuación masiva recuerda que detrás de cada cifra hay historias de personas que buscan seguridad y esperanza, mientras la región intenta sobreponerse a uno de los peores inicios de temporada en décadas.
