Dirigentes y militantes del uribismo instalaron puntos de recolección de firmas en diferentes sectores de la capital, con el objetivo de impulsar un referendo que tumbe el Acuerdo de Paz firmado en 2016 entre el Estado colombiano y las Farc-EP.
Según voceros del movimiento, la iniciativa busca que la ciudadanía se pronuncie frente a las decisiones de la JEP, que han otorgado sanciones sin cárcel a exjefes guerrilleros. “No podemos aceptar que haya impunidad”, señalaron los organizadores, quienes insisten en que el país necesita un nuevo pacto que garantice justicia plena.
La convocatoria incluye una protesta pacífica en la Plaza de Bolívar, donde esperan reunir a simpatizantes y ciudadanos inconformes con el proceso de paz. Los promotores aseguran que la manifestación no busca generar confrontaciones, sino visibilizar el rechazo a lo que consideran beneficios excesivos para los excombatientes. La Registraduría Nacional ya dio vía libre a la recolección de firmas, que deberán ser entregadas antes de marzo, como requisito para avanzar en la propuesta de referendo.
Más allá del debate político, la iniciativa refleja la polarización que aún despierta el Acuerdo de Paz en la sociedad colombiana. Para algunos, representa la posibilidad de cerrar décadas de conflicto armado; para otros, simboliza una herida abierta por la falta de sanciones ejemplares. En las calles, el ambiente es de expectativa: familias víctimas del conflicto ven en la protesta una oportunidad para exigir justicia, mientras otros sectores temen que la discusión reabra divisiones en un país que aún busca reconciliación.
