La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) confirmó que maquinaria pesada estaba adecuando el terreno para instalar grama sintética y actividades deportivas dentro de la reserva forestal, sin contar con permisos ni licencias ambientales.
La intervención fue detenida de inmediato y se impusieron medidas preventivas contra los responsables. La reserva, ubicada en el corredor ecológico que conecta los Cerros Orientales con el río Bogotá, es considerada vital para la regulación hídrica y la conservación de la biodiversidad en la capital.
La CAR explicó que el área afectada corresponde a cerca de 7.500 metros cuadrados, donde se removieron bloques de césped y se realizaron explanaciones. Además de suspender las obras, se abrió un proceso sancionatorio contra los responsables de la intervención. Organizaciones ambientales alertaron que este tipo de proyectos ilegales ponen en riesgo la conectividad ecológica y la función de la reserva como “pulmón verde” de la ciudad.
Más allá de las cifras, el impacto humano es evidente: vecinos y defensores ambientales denunciaron que el ruido de las máquinas y la pérdida de vegetación alteraron la tranquilidad de la zona y amenazaron especies que habitan allí. Para las comunidades, la suspensión representa un alivio y un recordatorio de que la reserva no es solo un espacio natural, sino un patrimonio colectivo que garantiza calidad de vida y equilibrio ambiental para Bogotá y sus alrededores.
