La deuda externa colombiana ha pasado de 789 billones de pesos en julio del 2022, a 1.176 billones en noviembre del 2025, un incremento de casi el 50 porciento; lo que genera una mayor presión hacia el gobierno Petro, y la crisis fiscal que está afrontando la nación.

De acuerdo con el Comité Autónomo de la Regla Fiscal y analistas financieros, la tasa de los bonos soberanos colombianos a diez años en dólares alcanzó el 6,8 %, mientras que Ucrania registra un 13,94 % y Argentina un 9,74 %. Este nivel de interés implica que el Gobierno debe destinar una tercera parte del recaudo tributario únicamente al pago de intereses de la deuda, que pasó de 789 billones de pesos en 2022 a 1.176 billones en noviembre de 2025, un incremento cercano al 50 %.

La situación ha generado alarma entre expertos, quienes advierten que el costo de endeudarse en dólares limita la capacidad del Estado para invertir en programas sociales y en infraestructura. En enero, Colombia emitió bonos por 4.950 millones de dólares en los mercados globales, lo que confirma la necesidad de financiamiento externo en medio de la crisis fiscal. Analistas señalan que la percepción de riesgo se ha incrementado por la falta de una reforma tributaria estructural y por la incertidumbre política que rodea al Gobierno Petro.

Más allá de las cifras, el impacto humano es evidente: cada punto adicional en los intereses de la deuda se traduce en menos recursos para salud, educación y vivienda. Para los ciudadanos, la noticia significa que el esfuerzo fiscal que realizan a través de impuestos se destina en gran parte a sostener una deuda creciente, mientras las necesidades sociales siguen sin resolverse. La presión internacional sobre las finanzas públicas recuerda que detrás de los números hay familias que esperan soluciones y un país que busca estabilidad en medio de la incertidumbre económica.