En la zona rural del municipio de Alejandría, Antioquia, un grupo de habitantes que compartía un día de descanso en una quebrada protagonizó un encuentro que refleja el creciente respeto por la fauna silvestre.
Durante su estadía, observaron una zarigüeya que se desplazaba con sus crías aferradas al lomo y, sin intentar ahuyentarla, le ofrecieron alimento de manera tranquila. El hecho evidencia un cambio de comportamiento en las comunidades rurales del Oriente Antioqueño, donde cada vez más campesinos reconocen la importancia de esta especie en el equilibrio del ecosistema y han dejado de perseguirla para asumir un rol activo en su protección.
