Según reportes de la Alcaldía y la Defensa Civil, el fenómeno natural se presentó en veredas como El Palmar y La Estrella, donde los cultivos de café, plátano, maíz y frutales quedaron destruidos. Los techos de varias viviendas resultaron averiados y se registraron daños en vías terciarias, lo que dificulta la movilidad y el transporte de productos. Las autoridades locales iniciaron un censo para determinar el número exacto de familias afectadas y cuantificar las pérdidas económicas.

La emergencia golpea directamente a pequeños productores que ya enfrentaban dificultades por la caída de precios y el aumento de insumos. “En cuestión de minutos perdimos lo que habíamos sembrado durante meses”, relató un agricultor de la zona, reflejando la angustia de quienes dependen de la tierra para sostener a sus hogares. La Gobernación del Huila anunció que gestionará ayudas inmediatas con el Ministerio de Agricultura para mitigar el impacto.

Más allá de los daños materiales, el episodio evidencia la vulnerabilidad de las comunidades rurales frente a fenómenos climáticos cada vez más extremos. Para los campesinos de San Agustín, la granizada no solo significa pérdidas económicas, sino también incertidumbre sobre el futuro de sus familias y la seguridad alimentaria de la región. La solidaridad entre vecinos y el apoyo institucional serán claves para reconstruir lo perdido y devolver esperanza a quienes hoy ven sus parcelas devastadas.