La compleja historia de vínculos entre Colombia y Ecuador ha estado atravesada por enfrentamientos armados, disputas diplomáticas y constantes tensiones en materia de seguridad.
El episodio reciente ocurrió cuando el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, anunció la imposición de aranceles del 30% a las importaciones provenientes de Colombia, al considerar que existe una “nula cooperación” del gobierno de Gustavo Petro en el combate contra el narcotráfico y la minería ilegal en la franja fronteriza.
Ante ello, el Gobierno colombiano aplicó la misma medida económica (30% de arancel) a la importación de 20 productos procedentes del vecino país, siendo una medida que afectará un comercio valorado en 250 millones de dólares.
Incluso, el Gobierno Petro recordó los avances de Colombia en materia de seguridad en la frontera, detallando la incautación de más de 200 toneladas de cocaína, la recuperación de armamento y las operaciones conjuntas desplegadas en esa zona.
Las diferencias entre ambos mandatarios se originaron cuando Petro solicitó públicamente la liberación de Jorge Glas, exvicepresidente de Ecuador condenado por casos de corrupción, al afirmar que su estado físico evidencia afectaciones asociadas a tortura psicológica, lo que generó cierto conflicto en el ejecutivo ecuatoriano.
Este es un nuevo capítulo de tensiones entre Noboa y Petro, luego de que en julio de 2025 el gobierno ecuatoriano ordenó la deportación masiva de presos colombianos como respuesta directa a una crisis penitenciaria nacional.
La administración colombiana rechazó enérgicamente esta medida, argumentando que no ofrecía garantías humanitarias adecuadas y tensionando aún más la relación bilateral.
