Delcy Rodríguez, la presidenta encargada de Venezuela, se comunicó ante la necesidad de un «verdadero diálogo político» que incluya a sectores políticos, tanto simpatizantes como opositores, tarea que encomendó a su hermano y presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez.
«Quiero exhortar al presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, (…) a que llame inmediatamente al encuentro con todos los sectores políticos del país», dijo Rodríguez durante la instalación del Programa para la convivencia y la paz, un acto trasmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV).
La dirigente subrayó que el proceso debe ser “auténticamente venezolano” y que no se aceptarán imposiciones desde Washington, Bogotá o Madrid. La propuesta se enmarca en un plan de 100 días que contempla un mapeo de la violencia y del odio político, económico y social en Venezuela.
La iniciativa busca abrir un espacio de encuentro entre sectores que históricamente han estado enfrentados, en un contexto marcado por la crisis económica y las tensiones sociales. Rodríguez insistió en que el diálogo debe generar resultados inmediatos y tangibles, como medidas para reducir la polarización y fortalecer la convivencia. El Consejo Nacional de Soberanía y Paz será el encargado de coordinar las mesas de trabajo, con el acompañamiento de instituciones culturales y sociales.
Más allá de la política, el anuncio refleja la necesidad de aliviar la incertidumbre que viven millones de venezolanos. Para las familias afectadas por la crisis, la propuesta de diálogo representa una esperanza de estabilidad y de soluciones que impacten directamente en su vida cotidiana. Para los sectores opositores, la convocatoria abre la posibilidad de ser escuchados en un escenario institucional, aunque persiste la duda sobre si el proceso será realmente incluyente y transparente. En las calles, la expectativa se mezcla con el escepticismo: los ciudadanos reclaman que detrás de cada discurso haya acciones concretas que devuelvan confianza y futuro.
