Según el balance difundido por la Human Rights Activists News Agency, reportó cerca de 6.221 personas muertas en medio de las protestas en contra del régimen en Irán, entre ellas 5.858 son manifestantes; así, 214 miembros de las fuerzas aliadas del gobierno, 100 menores de edad y 49 civiles que no participaban en las protestas.
La organización, con sede en Estados Unidos, afirmó que verifica cada fallecimiento mediante una red de activistas dentro de Irán.
El régimen iraní presentó un balance menor, con 3.117 fallecimientos, y sostuvo que 2.427 correspondían a civiles y miembros de las fuerzas de seguridad, mientras calificó al resto como “terroristas”. En disturbios anteriores, las autoridades subestimaron o dejaron de informar muertes.
La cifra difundida supera por mucho la de las demás protestas llevadas acabo en el país en las últimas décadas incluyendo la ola de violencia llevada acabo en medio de la revolución islámica de 1979.
En medio de la crisis interna, el portaaviones USS Abraham Lincoln y su grupo de ataque ingresaron en Oriente Medio para encabezar cualquier eventual respuesta militar de Estados Unidos. La llegada del portaaviones y de destructores equipados con misiles guiados otorgó a Washington capacidad para atacar a Irán, en un contexto en el que los Estados árabes del Golfo Pérsico señalaron que buscan mantenerse al margen de un eventual conflicto, pese a albergar personal militar estadounidense.
La tensión aumentó después de que el presidente estadounidense Donald Trump advirtió con emprender acciones militares en respuesta al asesinato de manifestantes pacíficos o ante la posibilidad de ejecuciones masivas tras la ola de protestas.
