La Corte Suprema de Justicia de Colombia marcó un precedente en el ámbito laboral al reconocer que los trabajadores pueden acceder a un permiso remunerado por la muerte de sus mascotas, siempre que este beneficio esté contemplado en acuerdos colectivos, reglamentos internos o sea otorgado voluntariamente por el empleador. La decisión, inédita en el país, refleja el creciente reconocimiento de los animales de compañía como parte fundamental de la vida familiar y emocional de los colombianos.

La sentencia SL2375-2025, emitida por la Sala Laboral, avaló un laudo arbitral entre la empresa AKT Motos y el sindicato Sintramotores, que establecía un día de permiso remunerado para los trabajadores tras el fallecimiento de una mascota doméstica registrada ante la compañía. Aunque inicialmente se había planteado una licencia de tres días, el acuerdo final quedó en un solo día hábil. La Corte precisó que este beneficio es extralegal, es decir, no hace parte de las licencias obligatorias previstas en la legislación laboral, pero puede ser adoptado por las empresas como muestra de sensibilidad hacia sus empleados.

El permiso aplica únicamente en casos donde la mascota esté registrada ante la empresa, no sea un animal silvestre ni de tenencia prohibida, y no tenga un propósito comercial. La Corte explicó que la medida busca reconocer el vínculo afectivo que une a las personas con sus animales de compañía, entendiendo que su pérdida puede generar un duelo real que afecta el bienestar emocional y la productividad laboral. En la práctica, esto significa que los trabajadores sindicalizados o aquellos con convenios colectivos podrán solicitar el día de licencia, siempre que cumplan con los requisitos establecidos en el acuerdo.

La decisión ha generado un amplio debate en el país. Para algunos sectores empresariales, se trata de un beneficio que humaniza las relaciones laborales y fortalece la confianza entre empleador y trabajador. Para otros, abre la puerta a nuevas discusiones sobre la ampliación de derechos extralegales en Colombia. En cualquier caso, la sentencia refleja un cambio cultural profundo: el reconocimiento de las mascotas como integrantes del núcleo familiar y la necesidad de adaptar las normas laborales a las realidades sociales contemporáneas.