Un fallo masivo en el sistema eléctrico nacional dejó sin servicio a más de 3,4 millones de personas en Cuba, según confirmaron la Unión Eléctrica (UNE) y medios estatales. El colapso parcial se produjo tras una avería en varias centrales termoeléctricas, lo que provocó apagones en provincias como Holguín, Santiago de Cuba, Villa Clara y partes de La Habana.
Las autoridades explicaron que el sistema, ya debilitado por años de falta de mantenimiento y escasez de combustible, no pudo sostener la demanda en horas pico. “Estamos trabajando para restablecer el servicio lo antes posible, pero la situación es compleja”, señaló un vocero de la UNE.
Los apagones afectaron hospitales, escuelas y el transporte público, obligando a suspender clases y retrasar procedimientos médicos. En barrios de La Habana, familias improvisaron velas y linternas para sobrellevar la noche, mientras comerciantes reportaron pérdidas por la falta de refrigeración en alimentos.
“Mi hijo necesita un tratamiento que depende de equipos eléctricos, y no sabemos cuándo volverá la luz”, relató una madre en Santiago de Cuba, reflejando la angustia de miles de ciudadanos que dependen de la energía para necesidades básicas.
El sistema eléctrico cubano enfrenta una crisis prolongada. La mayoría de las plantas termoeléctricas tienen más de 30 años de funcionamiento y operan con tecnología obsoleta. La falta de inversión extranjera, las sanciones económicas y la escasez de combustible han agravado la situación, generando apagones frecuentes en los últimos años.
Expertos señalan que el colapso parcial es un síntoma de un problema estructural: sin modernización y diversificación de fuentes energéticas, la isla seguirá expuesta a fallos masivos que afectan directamente la vida de millones de personas.
