El Gobierno de Cuba confirmó que el país se quedó sin combustible para aviación, afectando a todos los aeropuertos internacionales de la isla. La escasez de queroseno Jet A1 fue notificada oficialmente a las aerolíneas mediante un mensaje Notam (aviso a aviadores), en el que se especifica que el suministro estará suspendido al menos entre el 10 de febrero y el 11 de marzo.

La medida implica que vuelos comerciales y turísticos deberán abastecerse fuera de Cuba, generando retrasos, cancelaciones y un fuerte impacto en el turismo, uno de los principales motores económicos del país.

Las autoridades cubanas atribuyen la situación al “asedio petrolero” de Estados Unidos, que habría dificultado la llegada de cargamentos de combustible a la isla. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, aseguró que Rusia está en conversaciones con La Habana para buscar soluciones y garantizar el retorno de turistas rusos, uno de los mercados más importantes para el sector turístico cubano. “La situación en Cuba es realmente crítica”, afirmó Peskov, señalando que Moscú hará lo posible por paliar la crisis.

La falta de combustible para aviones afecta directamente a miles de pasajeros que dependen de vuelos internacionales para salir o ingresar al país. En el aeropuerto José Martí de La Habana, viajeros expresaron su frustración por cancelaciones de última hora y la incertidumbre sobre nuevas fechas de vuelo. “Tenía que regresar a España por motivos médicos y ahora no sé cuándo podré salir”, relató una pasajera, reflejando la angustia que se vive en las terminales aéreas.

El turismo, que representa una fuente vital de divisas para Cuba, enfrenta un golpe severo. Hoteles y operadores turísticos advierten que la crisis podría reducir drásticamente la llegada de visitantes en plena temporada alta, afectando el empleo y los ingresos de miles de familias que dependen de esta actividad.