Las autoridades de Minas Gerais, Brasil, confirmaron la muerte de al menos 28 personas y la desaparición de otras 40 tras los fuertes aguaceros que provocaron deslizamientos de tierra en varias localidades del estado. Los municipios más afectados reportaron viviendas destruidas, carreteras bloqueadas y familias enteras atrapadas bajo el lodo, lo que obligó a desplegar equipos de rescate y asistencia humanitaria. El Cuerpo de Bomberos Militar de Minas Gerais indicó que las labores se han visto dificultadas por la continuidad de las lluvias y el riesgo de nuevos deslizamientos.

El gobierno estatal declaró estado de emergencia en las zonas más golpeadas y pidió apoyo adicional a la Defensa Civil Nacional para atender a los damnificados. Miles de personas han sido evacuadas y trasladadas a refugios temporales, mientras se organizan brigadas médicas y de abastecimiento. La tragedia pone de relieve la vulnerabilidad de las comunidades frente a fenómenos climáticos extremos, que cada año dejan víctimas y pérdidas materiales en la región. Testimonios de sobrevivientes reflejan el impacto humano de la emergencia, con familias que lo han perdido todo y esperan ayuda para reconstruir sus vidas.