La guerra en Medio Oriente se intensificó en múltiples frentes: Israel anunció que continuará bombardeando Irán durante “al menos” una o dos semanas más y atacará “miles de objetivos” adicionales, mientras la agencia oficial iraní IRNA elevó a 1.045 el número de muertos en el país desde el inicio de la ofensiva. Un submarino estadounidense torpedeó y hundió la fragata Iris Dena en el Océano Índico —el primer hundimiento de un buque enemigo por torpedo estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial—, con 87 cuerpos recuperados, 32 sobrevivientes y 61 desaparecidos.

En el frente económico, la consultora Kpler informó que el tráfico de petroleros en el estrecho de Ormuz se desplomó un 90% en una semana. Los Guardias de la Revolución reafirmaron tener “control total” del estrecho y un buque portacontenedores de bandera maltesa fue atacado frente a Omán. El Brent subía un 2,83% a 83,70 dólares, las bolsas europeas se estabilizaron y los mercados asiáticos sufrieron pérdidas severas, con Seúl cayendo más de un 12%.

El conflicto se extendió al Líbano, Irak y el espacio aéreo turco. Israel ingresó a varios pueblos al sur del río Litani y sus ataques dejaron al menos 11 muertos, mientras Hezbollah respondió con drones contra objetivos en Tel Aviv y Haifa. Los Guardias dispararon más de 40 misiles y atacaron posiciones kurdas en Irak.