Durante marchas feministas y movilizaciones del 8 de marzo, se han registrado enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, con episodios de violencia que han dejado personas heridas, tanto civiles como uniformadas. Estos hechos han generado debate sobre el derecho a la protesta, el uso de la fuerza pública y la necesidad de garantizar la seguridad de quienes participan en las movilizaciones.