El expresidente de Bolivia, Evo Morales, está convocado a comparecer ante la Fiscalía por presuntos abusos sexuales cometidos en 2015, cuando aún se encontraba en el poder. Las acusaciones incluyen delitos de «estupro, trata y tráfico de personas», lo que ha desatado un fuerte debate en el país y en el mundo al tratarse de un ex mandatario con supuestas prácticas depravadas y criminales.

Evo, quien gobernó Bolivia de 2006 a 2019, ha calificado las indagatorias de la Fiscalía como una «persecución judicial», orquestada por el actual gobierno de Luis Arce. Morales, líder cocalero de 64 años, afirmó que existen «instrucciones» desde el Ejecutivo para detenerlo en Tarija, aunque no confirmó si se presentará a la citación.

El ministro de Justicia, César Siles, enfatizó que cualquier incomparecencia, podría resultar en una aprehensión, aunque esta medida fue posteriormente levantada. «Cualquier orden de citación señala que, en caso de incomparecencia, se expedirá orden de captura», aclaró Siles.

Morales, quien ha enfrentado un creciente número de procesos penales desde que lideró una marcha contra el gobierno de Arce hace más de dos semanas, arremetió contra lo que calificó de «guerra judicial» y «criminalización de la protesta social». En sus palabras, el gobierno «traidor», busca «proscribir» a la oposición política en un intento por consolidar su control antes de las elecciones de agosto de 2025.

La tensión en Bolivia, entre Evo y Arce, antes aliados en el Movimiento al Socialismo (MAS), ha escalado en las últimas semanas, lo que podría tener repercusiones muy negativas en Bolivia. ¿Se presentará Morales ante la Fiscalía o se convertirá en un mártir de la «GUERRA SUCIA» que él mismo denuncia?