Etiopía ha inaugurado oficialmente la Gran Presa del Renacimiento Etíope (GERD), considerada la mayor central hidroeléctrica de África. Con una capacidad instalada de 5.150 megavatios y un embalse que puede almacenar 74.000 millones de metros cúbicos, la represa representa un hito tecnológico y un símbolo de orgullo nacional.

El primer ministro Abiy Ahmed afirmó que “la GERD es un brillante ejemplo para las poblaciones negras” y garantizó que no afectará el desarrollo de los países río abajo. Sin embargo, la megaestructura, ubicada en el Nilo Azul a pocos kilómetros de la frontera con Sudán, ha desatado tensiones con Egipto y Sudán, quienes temen por la seguridad de sus recursos hídricos.

Egipto, que depende casi por completo del Nilo, considera la represa una “amenaza existencial” y exige un acuerdo legal vinculante. Sudán también expresó su rechazo a medidas unilaterales.

A pesar de múltiples rondas de negociaciones, no se ha logrado consenso. Etiopía, por su parte, defiende su derecho al desarrollo y aspira a exportar electricidad a países vecinos, con ingresos estimados en 1.000 millones de dólares anuales.

La disputa por el Nilo sigue sin resolverse.