El kéfir es una bebida fermentada originaria de las montañas del Cáucaso, conocida por sus múltiples beneficios para la salud. Se elabora a partir de leche o agua fermentada con gránulos de kéfir, que contienen una mezcla de bacterias y levaduras beneficiosas. Este proceso de fermentación genera una bebida rica en probióticos, vitaminas y minerales, convirtiéndolo en un aliado natural para la digestión y el bienestar general.

Uno de sus principales beneficios es la salud intestinal. Los probióticos del kéfir ayudan a equilibrar la microbiota, mejorando la digestión, favoreciendo la absorción de nutrientes y previniendo problemas como el estreñimiento, la inflamación y los gases. Además, su contenido de calcio y vitamina B12 fortalece los huesos y contribuye a mantener la energía y el sistema nervioso en óptimas condiciones.

El kéfir también puede impactar positivamente en la inmunidad, ya que una flora intestinal equilibrada fortalece las defensas naturales del cuerpo. Algunos estudios sugieren que su consumo regular puede mejorar la salud de la piel y apoyar la función cognitiva, gracias a la conexión intestino-cerebro.

Puedes beberlo solo, añadir a batidos, mezclar con frutas o usar como base para postres saludables. Una a dos porciones diarias aportan beneficios significativos para la salud digestiva y general.