En 2025 se registraron 472 ahogamientos en España, según el informe anual de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo (RFESS). La cifra es la segunda más alta de la última década. Los datos permiten hacer algunas observaciones: en primer lugar, que los incidentes no ocurren solo en verano. En segundo lugar, respecto a las víctimas mortales, la mayoría de los casos son hombres (384), mayores de 55 años (al menos 226) y en lugares sin servicio de socorrismo o vigilancia activa (420).
En muchos casos, el exceso de confianza, los deportes acuáticos o problemas de salud son los que provocan la tragedia. Sin embargo, es importante destacar que las probabilidades de ahogamiento son muy bajas y se reducen considerablemente a conocer ciertos puntos clave de prevención. Si hay socorrista en la playa, las posibilidades son de 1 en 18 millones, según la Asociación de Socorristas de Estados Unidos (USLA).
¿Por qué el mar te arrastra?
En las playas, la principal amenaza son las corrientes de resaca. En Estados Unidos, lo tiene registrado: más del 80% de las intervenciones de los socorristas son por este motivo. ¿En qué consiste? Unos fuertes canales de agua que se producen cuando la ola llega en línea recta, se refracta y fluyen en dirección opuesta a la orilla. Por razones físicas, el agua no tiene adónde ir, se amontona en una corriente y vuelve en una especie de camino de retorno hacia el mar.
¿Por qué el mar te arrastra?
En las playas, la principal amenaza son las corrientes de resaca. En Estados Unidos, lo tiene registrado: más del 80% de las intervenciones de los socorristas son por este motivo. ¿En qué consiste? Unos fuertes canales de agua que se producen cuando la ola llega en línea recta, se refracta y fluyen en dirección opuesta a la orilla. Por razones físicas, el agua no tiene adónde ir, se amontona en una corriente y vuelve en una especie de camino de retorno hacia el mar.
La USLA tiene una guía de seguridad para salir de una corriente de resaca. El primer punto es no perder la calma. La sensación de no poder salir del agua puede ser angustioso y eso provoca un mayor cansancio. Es importante saber que las corrientes de resaca no arrastran a las personas hacia abajo, sino simplemente la alejan de la orilla. El error más frecuente es intentar nadar contra la corriente, lo que genera un efecto rebote en el que la persona percibe que no podrá salir.
Cómo escapar de una corriente de resaca
La recomendación de la USLA, que se replica en la mayoría de los cursos de socorristas, es nadar en dirección paralela a la costa o hacia las olas que rompen. De esta manera, la persona podrá salir del “canal”. Las corrientes de resaca son limitadas y aunque sea necesario alejarse en un primer momento de la orilla, el regreso a la playa desde otro ángulo siempre está garantizado. Alternativamente, afirma el manual, es posible escapar simplemente manteniéndose a flote. Aunque lo más habitual es que sean más estrechas, en algunas ocasiones las corrientes de resaca pueden superar los 40 metros de ancho.
El programa de investigación SeaGrant California, vinculado a la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) explica los tres principales mitos de las corrientes de resaca: afirman que no es posible que las corrientes arrastren debajo del agua, que no es posible que pueda ser impulsado hacia el mar para siempre (es decir, siempre hay una salida del agua), y que no se debe preocupar si no ve una inmediatamente. Este tercer punto refiere a que es necesario estar alerta porque las corrientes pueden crearse de manera instantánea.
Conocer las dinámicas del mar es una información clave para evitar situaciones de riesgo, especialmente durante la temporada de playa. Desde la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo afirman que la prevención es la herramienta más eficaz para evitar ahogamientos y que “muchas de las muertes podrían evitarse con una mayor conciencia social del riesgo, una presencia profesional adecuada y prolongada de socorristas, y con políticas públicas que refuercen la seguridad todo el año”. Por: Pedro Molina / España
