Cuba anunció que aceptará ayuda de Estados Unidos por 100 millones de dólares, en un gesto que marca un giro en las tensiones históricas entre ambos países. El acuerdo contempla recursos destinados a fortalecer la infraestructura sanitaria y atender necesidades sociales urgentes, en medio de la crisis económica que atraviesa la isla.

El Gobierno cubano destacó que la cooperación busca aliviar la presión sobre los servicios básicos y garantizar mejores condiciones para la población. Desde Washington, se subrayó que el apoyo no implica cambios en la política exterior hacia La Habana, pero sí representa un esfuerzo humanitario frente a la difícil situación. Analistas consideran que este acercamiento podría abrir la puerta a nuevos espacios de diálogo en la relación bilateral.