Estados Unidos anunció que Israel y el Líbano acordaron extender el alto el fuego por 45 días, en un esfuerzo por mantener la calma en la frontera y evitar una nueva escalada de violencia. La medida fue confirmada por el Departamento de Estado, que destacó la importancia de preservar la tregua alcanzada tras semanas de enfrentamientos que dejaron decenas de víctimas y desplazados en ambos países.
El acuerdo contempla la continuidad de los mecanismos de supervisión internacional y la cooperación con Naciones Unidas para garantizar su cumplimiento. Washington subrayó que la extensión del alto el fuego busca abrir espacio para negociaciones políticas más amplias y reducir el impacto humanitario en la región. Analistas consideran que este paso representa un alivio temporal, aunque advierten que la situación sigue siendo frágil y dependerá de la voluntad de las partes para sostener la paz.
