En Irán se han registrado bodas públicas de parejas que, según medios locales, manifiestan estar dispuestas al sacrificio en nombre de ideales religiosos y políticos. Estos actos, realizados en plazas y espacios abiertos, han llamado la atención por la carga simbólica que representan y por la manera en que se vinculan con discursos de resistencia y entrega total.
Según medios iraníes, los participantes se habían inscrito en el llamado programa de «autosacrificio» (janfada, en persa), mediante el cual las personas prometían arriesgar sus vidas en la guerra, por ejemplo, formando cadenas humanas alrededor de centrales eléctricas.
Las ceremonias han generado debate dentro y fuera del país, pues mientras algunos sectores las interpretan como expresiones de fe y compromiso, otros advierten sobre el riesgo de instrumentalizar a los jóvenes en contextos de tensión política y social. Organismos internacionales han seguido de cerca estos eventos, resaltando la necesidad de proteger los derechos humanos y garantizar que las decisiones de las parejas se den en un marco de libertad y sin presiones externas.
