Un grupo de 22 países condenó de manera conjunta los llamados “planes letales” atribuidos a la Guardia Revolucionaria iraní contra objetivos occidentales y judíos. La declaración, difundida por gobiernos europeos y aliados de Estados Unidos, advirtió que estas acciones representan una amenaza directa a la seguridad internacional y vulneran principios básicos del derecho internacional. Los países firmantes exigieron a Teherán detener cualquier intento de ataque y reafirmaron su compromiso de proteger a las comunidades afectadas.

La condena internacional busca enviar un mensaje de unidad frente a la creciente preocupación por la expansión de operaciones encubiertas atribuidas a Irán. Organismos de derechos humanos y líderes comunitarios resaltaron la gravedad de los señalamientos, subrayando que los planes denunciados ponen en riesgo la vida de civiles inocentes. La presión diplomática se suma a las sanciones ya vigentes contra la Guardia Revolucionaria, en un contexto de tensiones regionales que involucra a Medio Oriente, Europa y Estados Unidos.