Un ataque masivo ruso contra Kiev dejó al menos 11 muertos y decenas de heridos, según reportes oficiales. Los bombardeos alcanzaron varios puntos de la capital ucraniana y provocaron un incendio en una catedral considerada patrimonio de la Unesco, lo que generó alarma internacional por la destrucción de un símbolo histórico y religioso. Las autoridades locales confirmaron que equipos de emergencia trabajan en la zona para rescatar víctimas y controlar los daños.

El presidente Volodímir Zelenski condenó el ataque y pidió mayor presión internacional sobre Moscú. Organismos de derechos humanos y líderes europeos calificaron el hecho como una violación grave al derecho internacional humanitario, subrayando que los ataques contra bienes culturales protegidos constituyen crímenes de guerra. La comunidad internacional expresó solidaridad con Ucrania, mientras la población de Kiev enfrenta nuevamente el impacto devastador de la ofensiva rusa.