El Parlamento Europeo aprobó una resolución en la que pide suspender el diálogo político y de cooperación entre la Unión Europea y Cuba si no se registran avances concretos hacia la democracia en la isla. La decisión, respaldada por una mayoría de eurodiputados, cuestiona la falta de garantías en materia de derechos humanos y libertades fundamentales bajo el gobierno de Miguel Díaz-Canel. El pronunciamiento se enmarca en el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación firmado en 2016, que establecía compromisos de apertura política y respeto a los derechos ciudadanos.
La resolución también exige la liberación inmediata de presos políticos y el cese de la represión contra activistas y periodistas independientes. Parlamentarios europeos señalaron que, de mantenerse la situación actual, la suspensión del acuerdo sería una medida necesaria para presionar al régimen cubano. Organizaciones de derechos humanos celebraron el pronunciamiento como un respaldo internacional a las demandas de la sociedad civil en Cuba, mientras que sectores diplomáticos advierten que la decisión podría tensar aún más las relaciones entre La Habana y Bruselas.
El debate en Estrasburgo reflejó posturas encontradas entre quienes defienden mantener el diálogo como vía de influencia y quienes consideran que la falta de resultados obliga a endurecer la posición europea. Los críticos del acuerdo sostienen que, tras casi una década de vigencia, no se han producido cambios significativos en la situación política de la isla. En contraste, algunos eurodiputados argumentaron que cortar los canales de comunicación podría aislar aún más a Cuba y reducir las posibilidades de transformación interna.
