La ola de calor que afecta a Europa ha provocado incendios forestales que ya arrasan más de 17.000 hectáreas en distintos países del continente. Las altas temperaturas, que han superado los 40 grados en varias regiones, junto con la sequía prolongada, han creado condiciones críticas que facilitaron la propagación del fuego en zonas rurales y boscosas.
España, Italia y Grecia figuran entre los países más golpeados, con cientos de personas evacuadas y brigadas de bomberos trabajando sin descanso para contener las llamas. En algunas localidades, las autoridades han declarado la emergencia y desplegado refuerzos militares para apoyar las labores de extinción, mientras se habilitan albergues temporales para los afectados.
Expertos advierten que el cambio climático intensifica la frecuencia y magnitud de estos fenómenos, lo que exige políticas más firmes de prevención y adaptación. La Unión Europea ha anunciado cooperación entre Estados miembros para movilizar recursos y equipos especializados, en un verano que ya deja cifras alarmantes de destrucción y pone en riesgo la seguridad de miles de personas.
