El millonario contrato con la empresa suiza Saab para la compra de 17 aviones de combate Gripen enfrenta dudas dentro del gobierno de Abelardo de la Espriella. Aunque el acuerdo fue firmado por la administración anterior, el actual mandatario ha mostrado reservas frente a la adquisición, lo que ha abierto un debate sobre la conveniencia de invertir en este tipo de aeronaves en el contexto económico y de seguridad del país.

El comandante de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) confirmó que el contrato “se está evaluando” y que aún no hay una decisión definitiva sobre su ejecución. La revisión incluye aspectos financieros, técnicos y estratégicos, con el objetivo de determinar si la compra de los aviones responde a las necesidades actuales de defensa o si es preferible replantear la inversión en otras áreas militares.

La noticia generó reacciones encontradas en el ámbito político y militar. Mientras algunos sectores consideran que los Gripen representan un salto tecnológico necesario para modernizar la FAC, otros cuestionan el alto costo del contrato y advierten que podría comprometer recursos en un momento de ajustes presupuestales. El futuro de la negociación con Saab, por ahora, permanece en análisis dentro del gobierno.