Miles de estudiantes franceses se manifestaron nuevamente en París este jueves, concentrándose en la plaza de la Bastilla, donde la policía dispersó la protesta con cañones de agua, cargas y gases lacrimógenos. La movilización forma parte de un creciente movimiento estudiantil que exige mejores condiciones en los liceos y cambios en el sistema de acceso a la educación superior.

Las autoridades reportaron que algunos manifestantes lanzaron adoquines y pirotecnia contra los agentes, lo que desencadenó la intervención de las brigadas antidisturbios. Decenas de jóvenes treparon al monumento de la Bastilla, ondeando banderas francesas y entonando el himno nacional antes de ser desalojados. Aunque la jornada no alcanzó la magnitud de la protesta del martes anterior —que reunió hasta 450.000 personas según sindicatos—, miles de estudiantes y trabajadores sociales participaron en distintas ciudades del país.

Las organizaciones estudiantiles consideran insuficientes las respuestas del Gobierno y anunciaron una nueva jornada nacional de movilización para el próximo 13 de octubre. Reclaman recursos adicionales para mejorar la infraestructura escolar, reemplazar profesores ausentes y aliviar la sobrecarga académica. El primer ministro Sébastien Lecornu reconoció las “angustias” expresadas por los jóvenes, pero aplazó decisiones concretas hasta finales de octubre, lo que mantiene la tensión en las calles.