Tropas del Ejército Nacional, en coordinación con la Policía y la Fiscalía, realizaron una serie de operativos en municipios fronterizos de Nariño como Cumbal y Tumaco, donde fueron destruidos más de 30 laboratorios de procesamiento de cocaína.

Según las autoridades, algunos de estos complejos tenían capacidad para producir hasta dos toneladas mensuales de clorhidrato de cocaína, lo que los convertía en centros estratégicos para el narcotráfico internacional. La operación también incluyó la incautación de insumos químicos, maquinaria y armas, debilitando la infraestructura de grupos como las disidencias de las FARC y el ELN, que mantienen presencia en la zona.

La frontera con Ecuador se ha convertido en un corredor clave para el tráfico de drogas hacia Centroamérica y Estados Unidos. Los laboratorios destruidos estaban ubicados en áreas rurales de difícil acceso, donde las comunidades viven bajo la presión de la violencia y la extorsión. El Ejército señaló que la operación fue un golpe contra el grupo armado “Comuneros del Sur”, vinculado al narcotráfico y la minería ilegal. Para los habitantes de la región, la intervención militar representa un alivio temporal, aunque persiste el temor de retaliaciones por parte de las organizaciones criminales.

De acuerdo con la información entregada por la Brigada 23 del Ejército, fueron en total 36 laboratorios para el procesamiento de pasta base de cocaína los que fueron destruidos de manera controlada, complejos ilegales que tenían la capacidad de producir cerca de media tonelada semanal de pasta base.