La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó sobre un nuevo brote de ébola en África central que podría convertirse en el más grave de la última década. El virus, identificado como la cepa Bundibugyo, ya ha provocado decenas de muertes y cientos de casos sospechosos en la República Democrática del Congo y Uganda, lo que ha encendido las alarmas internacionales por el riesgo de expansión hacia países vecinos.
Las autoridades sanitarias locales, junto con equipos de la OMS, han desplegado brigadas para el rastreo de contactos, aislamiento de pacientes y control en pasos fronterizos. El brote ha afectado incluso a personal médico, lo que preocupa por la capacidad de respuesta hospitalaria. Expertos advierten que, si no se logra contener rápidamente, esta emergencia podría superar la magnitud de la crisis de 2014–2016 en África Occidental, cuando el ébola dejó más de 11.000 muertos. La comunidad internacional ha sido llamada a reforzar la cooperación y el envío de recursos para evitar una tragedia mayor.
