La Habana enfrenta una crisis sanitaria marcada por el colapso del servicio de recolección de basura, lo que ha obligado a miles de ciudadanos a recurrir a la quema de desechos como única alternativa. Las calles de la capital cubana se han visto inundadas de residuos acumulados durante semanas, generando focos de contaminación y proliferación de plagas. Vecinos denuncian que la situación ha deteriorado la calidad del aire y ha provocado problemas respiratorios, especialmente en niños y adultos mayores.
Ante la emergencia, organizaciones sociales y especialistas en salud pública advierten que la quema de basura podría desencadenar un problema mayor, con riesgos de enfermedades infecciosas y daños ambientales irreversibles. La población exige respuestas inmediatas de las autoridades, mientras se multiplican las críticas por la falta de recursos y planificación en el sistema de saneamiento urbano. La crisis refleja las dificultades estructurales que enfrenta Cuba en la gestión de servicios básicos y la urgencia de medidas que garanticen condiciones dignas para los habitantes de la capital.
