El conflicto entre comunidades indígenas en el Cauca dejó un saldo trágico: siete muertos y cerca de un centenar de heridos tras los enfrentamientos entre Misak de Guambía y Nasa de Pitayó. Autoridades locales confirmaron que la disputa territorial, que se ha intensificado en los últimos días, derivó en choques violentos que afectaron gravemente a las familias de la región. La situación ha generado alarma nacional por la magnitud de la violencia y el impacto humanitario que deja en las comunidades.
“Esta masacre ha sido acolitada también por el Gobierno”, denunció una gobernadora indígena, señalando la falta de intervención oportuna para frenar la crisis. Organizaciones sociales y defensores de derechos humanos han exigido medidas urgentes de mediación y garantías de seguridad, mientras el Gobierno central enfrenta crecientes críticas por la ausencia de soluciones efectivas. El caso refleja la complejidad de los conflictos territoriales en el Cauca y la necesidad de respuestas inmediatas para evitar que la violencia siga cobrando vidas.
