España registra cerca de 900 muertes relacionadas con la ola de calor desde que comenzó el verano, según datos oficiales del Instituto de Salud Carlos III. El informe señala que Cataluña encabeza la lista con 197 fallecimientos, seguida de Andalucía y la Comunidad Valenciana, regiones que han soportado temperaturas extremas en las últimas semanas. La persistencia de noches tropicales y jornadas con máximas superiores a los 40 grados ha incrementado el riesgo para adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.

Las autoridades sanitarias advierten que la cifra refleja el impacto directo de las altas temperaturas en la salud pública y llaman a reforzar las medidas de prevención. Entre ellas destacan la hidratación constante, evitar la exposición prolongada al sol y prestar especial atención a los grupos más vulnerables. El Ministerio de Sanidad ha reiterado que los servicios de emergencia y hospitales se encuentran en alerta para atender complicaciones derivadas del calor.

Expertos en climatología señalan que el fenómeno responde a una combinación de masas de aire cálido provenientes del norte de África y la falta de lluvias en gran parte del territorio. La situación ha reavivado el debate sobre la adaptación de las ciudades al cambio climático y la necesidad de políticas más estrictas para mitigar sus efectos. Mientras tanto, la población enfrenta un verano marcado por récords de temperatura y un aumento preocupante en la mortalidad asociada.