El choque entre Petro y De la Espriella se intensificó luego de que el presidente electo instara públicamente a las Fuerzas Militares a desconocer las órdenes del actual jefe de Estado, bajo la premisa de un supuesto golpe en marcha. Petro respondió con firmeza, recordando que hasta el 6 de agosto sigue siendo el comandante supremo de la fuerza pública y acusando a su sucesor de vulnerar la Constitución.

Según el mandatario saliente, De la Espriella habría recibido apoyo extranjero para su campaña, lo cual está prohibido por la carta magna. Petro citó como ejemplo una presunta inversión de 1,8 millones de dólares realizada por el ciudadano estadounidense Dan Newlin en plataformas de Meta, destinada a favorecer al presidente electo.

En sus declaraciones, Petro sostuvo que De la Espriella “entregó la soberanía nacional” para llegar al poder, cuestionando la transparencia de los comicios y el papel del Consejo Nacional Electoral en la proclamación del nuevo presidente. El jefe de Estado enfatizó que durante su gobierno las Fuerzas Militares actuaron bajo un estricto apego a los derechos humanos, marcando distancia con episodios oscuros del pasado. “Jamás he dado orden a las fuerzas militares contra la Constitución”, señaló, en contraste con lo que considera una ruptura institucional promovida por su sucesor.