Más de 4.200 familias han resultado damnificadas por las inundaciones en Casanare, donde las lluvias más intensas en décadas han provocado el desbordamiento de varios ríos y obligaron a evacuar comunidades enteras. La Gobernación declaró la calamidad pública y mantiene la alerta roja en todo el departamento.
Las precipitaciones registradas desde el 9 de julio han desbordado los ríos Guanapalo, Cravo Sur, Tocaría y Ariporo, afectando municipios como Yopal, Nunchía, San Luis de Palenque, Hato Corozal y Algarrobo. En Nunchía, la vereda Sirivana quedó incomunicada y fue necesario desplegar medios militares para evacuar a los habitantes atrapados. En sectores como Rincón del Moriche, los bomberos voluntarios de Yopal realizaron rescates de personas y animales en riesgo. Las imágenes aéreas difundidas por la Fuerza Aeroespacial Colombiana muestran barrios y zonas rurales completamente cubiertos por el agua.
El gobernador de Casanare, César Ortiz, calificó la situación como una “ola invernal histórica y sin precedentes” y anunció la declaratoria de calamidad pública para movilizar recursos de atención. Los organismos de socorro trabajan de manera ininterrumpida en evacuaciones por vía acuática, ya que las condiciones climáticas han impedido el uso de aeronaves. Se han habilitado albergues temporales y brigadas médicas para atender a los damnificados, mientras avanza el censo oficial de afectados, que podría aumentar la cifra de familias perjudicadas.
