La histórica ola de calor que atraviesa Francia obligó al cierre temporal de la Torre Eiffel y varios museos emblemáticos de París, entre ellos el Louvre y el Museo de Orsay. Las autoridades informaron que las temperaturas superaron los 42 grados centígrados en la capital, lo que representa un riesgo para visitantes y trabajadores. La decisión busca proteger la salud pública y evitar incidentes en espacios que suelen recibir miles de turistas cada día.

El Ayuntamiento de París activó planes especiales de contingencia, incluyendo la instalación de puntos de hidratación en plazas y estaciones de transporte, así como la apertura de refugios climatizados para personas vulnerables. Los servicios de salud reportaron un aumento en las atenciones por golpes de calor y deshidratación, especialmente en adultos mayores y niños. La Prefectura de Policía reforzó los operativos de seguridad en zonas turísticas para garantizar el orden durante el cierre de los monumentos.