El cierre del concesionario oficial de Ferrari en Colombia dejó en incertidumbre a decenas de clientes que habían entregado anticipos millonarios para la compra de vehículos de lujo. La noticia fue confirmada por fuentes del sector automotriz, que señalaron que la operación comercial cesó de manera abrupta, generando preocupación entre quienes habían invertido sumas que superan los cientos de millones de pesos.
El concesionario, ubicado en Bogotá, era el único autorizado para la venta de Ferrari en el país. Su salida del mercado se produjo en medio de dificultades financieras y disputas contractuales con la casa matriz en Italia. Aunque no se ha declarado una quiebra formal, las instalaciones fueron cerradas y los empleados desvinculados, lo que dejó a los compradores sin claridad sobre el futuro de sus pedidos.
Varios compradores habían entregado anticipos equivalentes al 30% del valor de los vehículos, que en algunos casos superan los 1.000 millones de pesos.
Los contratos establecían plazos de entrega de entre seis y doce meses, pero ahora los clientes enfrentan un panorama incierto.
Algunos han iniciado procesos legales para reclamar la devolución de su dinero, mientras otros esperan una solución directa de Ferrari a nivel internacional.
