El reciente operativo de la fuerza pública en Riohacha, La Guajira, que resultó en la muerte del delincuente Naín Andrés Pérez Toncel, alias «Bendito Menor», su novia Rosa Angélica Tarazona, conocida como «La Bebecita», y dos hombres señalados como sus escoltas, ha desatado una intensa confrontación política en el país.

El expresidente Gustavo Petro, encendió el debate a través de su cuenta en la red social X, exigiendo explicaciones urgentes a la Policía Nacional por no haber preservado la vida. ¿Por qué si hay cuatro personas en una casa y está rodeada completamente por la Policía Nacional, por qué tienen que morir las cuatro personas encerradas?, cuestionó el exmandatario, sugiriendo que la prioridad del asalto no era la captura sino la eliminación de los sospechosos.

Petro interpeló directamente la legitimidad constitucional de la acción al preguntar si existe la pena de muerte en Colombia, criticando la falta de garantías, especialmente para las mujeres en el lugar. Sus declaraciones polarizaron rápidamente a la opinión pública, dividida entre quienes apoyan su reclamo humanitario y quienes le recriminan no mostrar el mismo interés por las víctimas de alias «Bendito Menor».

En contraste, el actual presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, defendió con vehemencia el procedimiento estatal, señalando que el delincuente abatido “tenía arrodillada a la población llena de miedo”. En un mensaje contundente, el mandatario advirtió que bajo su administración, autodenominada el «gobierno del Tigre», la ciudadanía honesta no volverá a temer. «Los que tienen que sentir pánico y terror son los delincuentes», afirmó De la Espriella, asegurando que no se permitirá que el narcoterrorismo doblegue a la población.

Mientras el debate nacional continúa, los cuerpos de los cuatro fallecidos ya han sido trasladados desde Riohacha y reposan en las instalaciones de Medicina Legal en Barranquilla, a la espera de los correspondientes peritajes forenses.