La familia de Keiner Banguera, joven que murió en un operativo militar en el departamento de Nariño, aseguró que él no pertenecía a las disidencias de las FARC conocidas como ‘Calarcá’. Según sus allegados, el muchacho se dedicaba a labores agrícolas en la zona y no tenía vínculos con grupos armados ilegales, por lo que rechazaron la versión oficial que lo señalaba como integrante de esa estructura.
El operativo, realizado por el Ejército en una zona rural, dejó varios muertos y fue presentado como un golpe contra las disidencias. Sin embargo, los familiares de Banguera denunciaron que se trató de un error y pidieron que se esclarezcan las circunstancias de su fallecimiento. La comunidad también expresó su preocupación por la estigmatización de jóvenes campesinos en medio del conflicto armado.
Organizaciones de derechos humanos han solicitado una investigación independiente para determinar si hubo exceso en el uso de la fuerza. El caso ha reavivado el debate sobre la protección de civiles en operaciones militares y la necesidad de garantizar que las acciones contra grupos ilegales no afecten a poblaciones inocentes.
