Colombia se ubicó en el tercer lugar entre los países de la OCDE con mayor inflación de alimentos en febrero de 2026, con un aumento del 5,8 %, muy por encima del promedio del bloque que fue de 4,0 %. Este incremento golpea con fuerza a los hogares de menores ingresos, donde la comida representa la mayor parte del gasto mensual.
El alza golpea más fuerte a los sectores de bajos ingresos, que destinan gran parte de su presupuesto a la alimentación. Este comportamiento ha sido uno de los factores considerados por el Banco de la República en sus políticas monetarias, dado el impacto directo en el poder adquisitivo. El encarecimiento de fertilizantes por conflictos internacionales, la dependencia de importaciones y la volatilidad del tipo de cambio han mantenido elevados los precios de la comida.
