Spirit Airlines anunció oficialmente su bancarrota y el cese inmediato de todas sus operaciones, cancelando todos sus vuelos a nivel global. La aerolínea estadounidense de bajo costo, con fuerte presencia en América Latina, comunicó que la decisión se tomó tras fracasar las negociaciones de un rescate financiero y enfrentar una crisis agravada por el aumento de los precios del combustible.
La compañía, que llevaba 34 años en el mercado y era considerada la octava aerolínea más grande de Estados Unidos, informó que los pasajeros no deben acudir a los aeropuertos, ya que el servicio de atención al cliente también fue suspendido. El cierre deja a millones de viajeros varados y provoca el despido de cerca de 17.000 empleados, además de generar preocupación por un posible aumento en las tarifas aéreas en rutas donde la empresa era un competidor clave
