El Ejército confirmó que varios hombres armados escoltaron el funeral de alias Bendito Menor en La Guajira, lo que generó preocupación por la presencia de estructuras ilegales en la región. En respuesta, el presidente Abelardo de la Espriella ordenó a las Fuerzas Militares y de Policía desplegar operativos para identificar y capturar a los responsables, advirtiendo con firmeza: “¡Están advertidos, miserables!”.

De la Espriella viajó personalmente al departamento para supervisar las acciones y reiterar que no habrá tolerancia frente a la criminalidad. El mandatario aseguró que la presencia de hombres armados en actos públicos constituye un desafío directo al Estado y que la respuesta será contundente. Según fuentes oficiales, se reforzaron los patrullajes en zonas rurales y urbanas de La Guajira, con apoyo de inteligencia militar.

El anuncio ha generado reacciones en distintos sectores. Mientras aliados del Gobierno respaldan la decisión como un mensaje de autoridad frente a los grupos ilegales, analistas advierten que la situación refleja la persistencia de estructuras armadas en el norte del país y la necesidad de combinar la ofensiva militar con inversión social. El caso de Bendito Menor y sus escoltas se suma a la lista de desafíos de seguridad que enfrenta el Gobierno en su estrategia contra el crimen organizado.